Los que navegan por mi mar...

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viernes, 29 de junio de 2012

El viento te alejó de mi lado



Imagen tomada de Internet

El viento te ha arrebatado de mi lado,
tus alitas abiertas como velas se han desplegado,
sin rumbo te has alejado.
¿Dónde estás? ¿Dónde dormirás?
Tu jaula te espera con tus juguetes y tus caprichos,
tu mantita vacía esperando el calor de tu pequeño cuerpecito.
La noche oscura te ha tragado
y con frío te he buscado
en cada rincón, en cada árbol, en cada lugar
que pensé podrías estar refugiado.
 Hoy ya no puedo estar enfadada
por arrancar las teclas del teclado,
ni por perderme los anillos más deseados,
tampoco me preocupa que rompas
las bolsas donde el pan guardamos;
hoy todas tus travesuras las estoy recordando
y daría cualquier cosa porque
rompieras, perdieras y tiraras todo lo que te gusta.
Mi única preocupación es saber cómo estás,
si has encontrado un lugar para descansar
y si el miedo no te tiene bloqueado. 
En mi corazón hay un sitio que sólo tú puedes ocupar,
no lo olvides y si puedes regresar,
vuelve a mi lado.
Mis manos te esperan
con las caricias que siempre has disfrutado
y mis labios te ofrecen
los besitos con los que siempre hemos jugado. 
Pequeño pollito, Pepo chiquitito.
Ven, te estoy esperando. 
© Yashira

Mi pequeño, sólo mis manos pueden tocarlo




viernes, 30 de marzo de 2012

Chiquitito



Tengo la mejor compañía,
conmigo está noche y día,
no me niega sus besos,
cosa que no podemos decir
de otros bichejos.
Es simpático, dulce, dormijoso.
Y cada día lo recibe gozoso.
Su alegría desborda y regala,
y con su canto te despierta
cada mañana.



miércoles, 8 de febrero de 2012


¿Quién lo iba a imaginar?

Tu cuerpecito es tan pequeño,
apenas unos gramos.
Pero qué gran lugar ocupas,
qué grande eres.
Acompañas como el que más,
siempre dispuesto a jugar,
siempre contento lanzando
gritos ilusionados si conmigo estás.

Bailas y bailas sin parar,
y en tu baile
todo lo que eres das.
Te abrigas en mi pecho,
en mi cuerpo, hasta en una manga
cuando la ocasión lo da.
Buscando el calorcito
que tu pequeño cuerpecito
no te puede proporcionar.

Quíén iba a imaginar
que cuando la tristeza
no puedo evitar.
serías tú, pequeño Pepo,
quien me la iba a quitar.








Agapornis Fischer - Nina