Buscamos felicidad.
Cada uno a su manera
a alcanzarla espera.
Soñamos, deseamos, pedimos,
sin darnos cuenta
nos perdemos en el camino.
Casi siempre a nuestro lado
se encuentra lo más bello,
pero de tan cerca que está
no vemos su verdad.
Perseguimos un sueño,
dejamos la piel en ello,
olvidamos que lo bueno
no está en ese destello,
lo que dejamos,
lo que olvidamos,
justo ahí espera el cielo.
Cambia tu perspectiva,
sueña, desea, pide,
pero no olvides que
la vida tiene otra medida:
no se mide en años,
ni tan siquiera en días,
tu eternidad sólo existe
en este instante fugaz.
Cada respiración es comienzo y final.
Inspira la plenitud, expira con gratitud.
Siembra semillas de luz espiritual,
recolectarás esa alegría que
desde el fondo de tu alma
